Más que un paraje de gran importancia arqueológica e inconmensurable trascendencia para la comarca del Bierzo, a la que en su día dio nombre, Castro Ventosa es la tierra donde hunde sus raíces la familia Pérez, que desde hace siglos los ha visto nacer. Tierra que han cultivado desde los más lejanos tiempos dedicándose en la actualidad, muy especialmente, al cultivo de la vid. Es esta familia la fundadora y propietaria de Bodegas y Viñedos Castroventosa, bodega que se halla ubicada en Valtuille de Abajo, al pie de la ladera poniente del Castro, cerca de sus viñedos que cubren gran parte de las laderas sur y oeste. Hablar de Castro Ventosa, es hablar de un paraje, pero sobre todo de unos seres arraigados a esta tierra, son estas unas personas con estilo propio, sobrias y discretas, ajenas a sobresaltos, modas y tendencias efímeras, y tan sólo sujetas al ritmo cíclico y monótono del transcurrir de las estaciones y la viña. En Castro Ventosa la vida gravita en torno a la tierra, a la uva y su fruto, el vino, que sólo se concibe como la consecuencia natural del buen hacer en todas sus etapas, pero sobre todo en la propia cepa.
De esta familia conviven actualmente cuatro generaciones cuyos ancestros ya cultivaban la viña y elaboran vino en Valtuille de abajo.
Si bien su presencia se pierde en la memoria de los tiempos, queda constancia documental de la adquisición de una tierra en 1752, por parte de uno de sus antepasados. |
| |  |  | A pié de bodega encontramos las primeras viñas de la propiedad, 65 hectáreas, la mayor parte de viñedos muy viejos de la variedad mencía (90% de las viñas de la bodega) y marcos de plantación de 5000/7000 cepas por Hectárea. En la viña se alternan sistemas de conducción y cultivo que responden a los distintos perfiles de suelo, dichos suelos de montaña están constituidos por una mezcla de elementos finos, cuarcitas y pizarras. El viñedo se asienta fundamentalmente sobre los suelos de tierra húmeda, ligeramente ácidos y por tanto con ausencia de carbonatos, propio de suelos húmedos.
La zona posee un microclima muy especial, se trata de un clima suave, benigno, más bien templado, regulado por cierta humedad, todo ello se debe sin duda a que esta situado en un valle. Debido a que es un clima húmedo y seco dependiendo de la estación, se mantiene un equilibrio hídrico, y por su baja altitud impide heladas tardías.
Cada año, con la gélida niebla y el sol de los primeros días del mes de Enero, es costumbre iniciar la poda con lo que todo vuelve a empezar. | |
| | | |  |  | Tras pasar el umbral de la puerta, nos damos cuenta que estamos ante algo diferente, a ese edificio aparentemente minimalista encastrado en piedra rústica, nos da paso a una construcción subterránea de planta circular, y construida exclusivamente en hormigón armado, auténtico bunquer que no persigue otra cosa más que estabilizar las condiciones de humedad y temperatura tan importante en todo el proceso productivo. A esta nave sigue otra de menos dimensión donde se encuentran alineadas las aproximadamente 200 barricas con las que cuenta la bodega, todas ellas de roble francés y formato Borgoña, lo que nos hace imaginar un poco el perfil de vinos que pueden habitar en la bodega. | |
| |  |  | Bodega familiar la cual está compuesta por 3 hermanos y un primo. Arturo Pérez López, Mª Isabel Pérez Pereira, Raúl Pérez y Jose Daniel Pérez Pereira, detrás de la familia se encuentra un equipo constituido por 6 personas las cuales realizan el trabajo en conjunto (elaboración, gestión, venta…) | |
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